domingo, 14 de septiembre de 2014

A veces veo SuperLunas...



Hace pocos días los medios de comunicación volvieron a informarnos del fenómeno de una SuperLuna de tamaño descomunal que íbamos a poder presenciar para nuestro gozo y deleite. Como han sido muchas las noticias que ha generado este hecho pero parece que lo único que importa es vender algo "extraordinario" y cuanto menos se explique sobre el asunto en cuestión mejor, pues decidí despertar al Blog de su reposo estival y dedicar una entrada al susodicho tema. En realidad, esto sucedió con la anterior SuperLuna, el 10 de Agosto, y como pudisteis comprobar los que seguís el blog finalmente no escribí nada y dejé que el blog y yo siguiéramos descansando meditando. Pero una vez metidos en el mes de Septiembre y con motivo de una nueva SuperLuna (9 de Septiembre) pues he decidido lanzarme y así inaugurar este nuevo curso con esta entrada. Vamos allá...

Antes de empezar, vamos a repasar algunas cuestiones básicas de astronomía necesarias para nuestro propósito. Y dicho sea de paso conviene recordar que el termino SuperLuna fue acuñado por un Astrólogo (Richard Nolle) allá por 1979.
La Luna en su camino alrededor de la Tierra no describe una órbita circular. Si así fuera, su trayectoria sería una circunferencia y en consecuencia la distancia Tierra-Luna se mantendría constante, es decir no variaría a lo largo de su trayectoria. En lugar de ello la Luna orbita  nuestro planeta describiendo una elipse (realmente su movimiento es mucho más complejo pero para nuestro propósito con esto nos basta) lo que implica que la distancia Tierra-Luna no sea constante y exista un punto de máximo acercamiento y otro de máxima distancia. A estos puntos se los conoce, respectivamente, como perigeo (cuando la Luna está a su mínima distancia de la Tierra) y apogeo (cuando la distancia es máxima). De forma aproximada podemos dar como datos una distancia de 365.355 km para su máximo perigeo y de 406.725 km para su máximo apogeo. No todos los perigeos están a la misma distancia (e igual ocurre con los apogeos). El cálculo de la órbita de la Luna es muy complejo por las multitud de influencias que soporta, como las del Sol, la propia Tierra y el resto de los planetas, por lo que su órbita va cambiando. Por eso los datos de máximo perigeo-apogeo anteriores están referidos a un periodo de 5.000 años (desde 1999 hasta 3000).


Izquierda Luna en perigeo - Derecha Luna en apogeo.

Una vez dicho esto, podéis comprobar fácilmente que la Luna en su camino alrededor de la Tierra va cambiando la distancia a esta teniendo un punto donde se encuentra más cerca (perigeo), y otro donde se halla más lejana (apogeo). Así, es fácil deducir que el tamaño aparente de la Luna tiene que ir cambiando según esta se acerque o se aleje. Pues bien, cuando ocurre una luna llena cerca del perigeo (máximo acercamiento lunar) se habla de SuperLuna, recordemos que el termino procede de la astrología, aunque el fenómeno físico es real: una Luna llena más cercana. Hemos dicho que el tamaño aparente de la Luna tiene que cambiar al estar más cerca, ahora bien es casi imperceptible. Tendríamos que poner la SuperLuna al lado de otra Luna llena en apogeo (cuando está más lejos) para poder apreciar la diferencia, ya que el aumento de tamaño es de un 14% aproximadamente. Por eso a simple vista es difícil de apreciar puesto que tendríamos que comparar de memoria no ya con una Luna llena "normal" si no con una en su tamaño aparente mínimo posible (apogeo). Asimismo en estas SuperLunas el aumento de brillo se cifra en un 30%. No obstante cuando los medios de comunicación se hacen eco de esta noticia suelen acompañarla de unas fotografias con unas Lunas enormes que nos hacen ver que "realmente" a simple vista el suceso es facilmente apreciable. Pero este es otro fenómeno, muy interesante, pero ajeno a la SuperLuna, que tienden a mezclar, imagino que para dar más vistosidad a la noticia y sin explicar en absoluto. Vamos a explicarlo pues...

Seguro que todos habéis visto de vez en cuando unas Lunas enormes, y todos hemos dicho alguna vez "que pedazo de Luna hay hoy...". Esto se produce cuando la Luna, también vale para el Sol, está cerca del horizonte y no es ni más ni menos que una ilusión óptica. Si, una ilusión óptica. Aunque seríais capaces de asegurar que la Luna cercana al horizonte era realmente más grande que una vez ascendida sobre el cielo no sería verdad en absoluto. Hablamos de tamaño aparente lógicamente, pero por si acaso. Así es, esa Luna enorme "tan baja" tiene el mismo diámetro angular, 0.5º, que unas horas más tarde cuando se encuentra mucho más alta y parece más pequeña. Parecen distintas ¿verdad? Por eso es una ilusión óptica. Es nuestro cerebro el que hace esta interpretación errónea confundiéndonos. 
El porqué de esta ilusión óptica es algo que ha despertado la curiosidad de la humanidad desde hace más de 2500 años. Ya en tablillas mesopotámicas allá por el siglo VII a.c. se da cuenta del hecho y Ptolomeo, en el siglo II, dio una explicación al fenómeno. Según él , este hecho se producía porque un cuerpo cerca del horizonte, donde tenemos objetos de referencia para comparar, parece estar más lejos y por lo tanto tendemos a creer que tiene que ser más grande que otro del que no tenemos referencias posibles.  Esta explicación a día de hoy está descartada, pero a pesar de los numerosos estudios y experimentos que se han llevado a cabo sigue sin haber una explicación aceptada por la comunidad científica. Entre otras muchas se han propuesto las siguientes: la atmósfera influye en la visión de la Luna, alterando la percepción que tenemos de esta; el hecho de tener que alzar la vista para ver la Luna cenital es el motivo; cuando está cerca del horizonte vemos menos espacio a su alrededor y nos parece más grande que cuando está en el cenit rodeada de vacío... En definitiva son muchas las explicaciones dadas sin que ninguna de ellas parezca satisfacer plenamente. Pero una cosa está clara, la ilusión óptica se produce, pero es eso, una ilusión. Y para que podamos comprobarlo facilmente existen varios metodos relativamente sencillos con los que podemos "ganar" al cerebro y eliminar el engaño. Algunos son muy sencillos de llevar a cabo pero más sujetos a error y otros más elaborados y por ende más fiables. Veámoslos.

- Hemos dicho que el diámetro angular de la Luna llena es de 0.5º. La uña de nuestro dedo meñique manteniendo el brazo extendido es de 1º. Es decir la Luna tiene que ocupar media uña. Podemos hacer esta prueba con la Luna en el horizonte y luego cuando se encuentre más alta. 

- Utilizando una llave de cerradura "normal", podemos estirar el brazo y hacer coincidir el orificio con la Luna. Aunque parezca mentira la Luna entrará. Igualmente repetiremos la operación con ambas Lunas. 

Herramienta de alta precisión.

 -Un método más elaborado pero más fiable es el siguiente. Necesitamos preparar el siguiente utensilio. Cogemos un listón de madera de 114 cm y clavamos en uno de sus extremos dos clavos separados por 1 cm de distancia. Mirando por el otro extremo encajamos la Luna y volvemos a hacer igualmente ambas mediciones.


En todos los casos descubriremos que la Luna en ambas mediciones es exactamente igual y que es nuestro cerebro el que nos engaña mediante esta ilusión óptica haciéndonos creer que es mayor cuando se encuentra baja sobre el horizonte.

Aclarados estos puntos me gustaría hacer la siguiente reflexión ¿El hecho de que la Luna sobre el horizonte realmente no sea mayor nos impide disfrutar de este bello espectáculo? Evidentemente no. No sólo no nos priva de esta gran visión que nos trae unas bellas estampas si no que además podemos disfrutar del espectáculo siendo conscientes del engaño al que estamos siendo sometidos por parte de nuestro cerebro mediante esta ilusión óptica. Es decir aunque la Ciencia no nos de, a día de hoy, una explicación del porqué del fenómeno, si nos permite desenmascarar el engaño. 
 La Ciencia cuando explica algo, aunque en este caso aún no lo haya hecho, aunque lo que si que ha demostrado es que muchas de las hipótesis no son correctas, nos permite disfrutar del hecho de una manera mayor. Este hecho me recuerda las palabras que dedicó Richard Dawkins en su libro "Destejiendo el arco iris" al poeta Keats. Este acusaba a Newton de haberle "robado" el encanto al arco iris al haberlo reducido a una explicación puramente física a lo que Dawkins contestaba que no sólo no le había quitado nada de su poesía sino que le había añadido una explicación racional y científica. Sumando no restando. ¿Podemos contemplar un arco iris extasiándonos ante su belleza? Sí, y si pensamos en el fenómeno que hay detrás y que la Ciencia explica podemos extasiarnos aún más. 

Y dicho esto os dejo...me tengo que ir... que a veces veo... SuperLunas...


"Esta entrada participa en la edición LVI del Carnaval de la Física alojado en esta ocasión en el siempre recomendable blog High ability dimension"


Y recordad siempre: Magia..., No, Ciencia!!

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